El investigador francés es uno de los principales referentes en el mundo sobre la pedagogía de esa disciplina. En los ´70 elaboró la Teoría de las Situaciones Didácticas, según la cual las interacciones sociales entre alumnos, docentes y saberes condicionan el aprendizaje. De esa manera, sentó las bases para la construcción de un campo específico de investigación ligado a la enseñanza de la matemática.
“Muchos piensan que se puede aprender sin comprender y eso, contrariamente a lo que se cree, es mucho más difícil”. La valoración pertenece a Guy Brousseau, quien recibió el martes 24 el título de Doctor Honoris Causa, la máxima distinción académica que otorga la Casa de Trejo, en una ceremonia realizada en el Salón de Grados del Rectorado histórico.
Reconocido internacionalmente, Brousseau fue uno de los precursores en el estudio de la didáctica de las matemáticas en la década del ´70, un campo que propuso desarrollar no sólo con investigación fundamental, sino incluso experimentalmente. Así creó en 1972 el Centro para la Observación e Investigación sobre la Enseñanza de la Matemática (Corem, por sus siglas en francés), espacio que dirigió hasta 1997.
“La matemática es interesante, una actividad cultural placentera para los niños también. Pero si es presentada de manera que no genere interés, se torna dificultosa”, sostuvo. Durante su conferencia, destacó la capacidad de enseñar a las generaciones jóvenes como la propiedad más antigua y específica de la especie humana. “Cada uno aprendió de otro casi todo lo que sabe, y enseñó una parte, modificada por su propia experiencia, de modo que es natural admitir que cada uno conoce algo del arte de enseñar”, apuntó.
Según el matemático, durante mucho tiempo el estudio científico de tal arte pareció sin utilidad, y a su criterio son la banalidad y la complejidad las que explican el retraso y la dificultad del desarrollo de la didáctica, entendida como la ciencia de las condiciones de la enseñanza de los conocimientos útiles.
Teoría innovadora
Uno de los aportes más relevantes de Brousseau fue la Teoría de las Situaciones Didácticas, formulada en los años ’70, cuando sobre la enseñanza y el aprendizaje de la matemática prevalecía una visión congnitiva fuertemente influenciada por la epistemología piagetiana. La originalidad de su propuesta radica en la comprensión de las interacciones sociales que se dan entre estudiantes, profesores y saberes dictados, y cómo esas interrelaciones condicionan lo que se aprende y la forma en que son incorporados tales conocimientos.
Si bien reconoce que el principio de la independencia entre el saber y el método de enseñanza todavía es válido en la formación de los profesores, éste muestra sus limitaciones. “En matemáticas, ciertas actividades, como interrogar un enunciado y transformarlo en problema o reorganizar un conjunto de enunciados para facilitar su comunicación, verificación y uso, tienen naturaleza tanto didáctica como matemática”, analizó.
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Perfil académico
| Doctor en Matemáticas y licenciado en Ciencias de la Educación, Guy Brousseau inició su carrera como maestro de educación primaria. Posteriormente, ingresó en la Universidad de Burdeos y fue catedrático en el nuevo Instituto Universitario de Formación de Profesores (IUFM) de Burdeos. Actualmente, es profesor emérito en el IUMF de Aquitania.
Recibió los doctorados Honoris Causa de las Universidades de Montreal y Ginebra. Y dirigió 50 tesis doctorales.
En 2003 fue distinguido con la medalla Félix Klein que otorga la Comisión Internacional para la Instrucción Matemática.
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