Diferentes estudios revelan que los ciudadanos valoran a la prensa como el lugar central para mantenerse informados. Sin embargo, demuestran una baja participación de la sociedad civil en las noticias que emiten los medios de comunicación. En esta nota, los periodistas explican cómo definen la información que se publica y se abre un debate sobre la capacidad y posibilidad de expresión de las organizaciones intermedias.
Al momento de recibir información sobre la realidad social, política y económica, los medios de comunicación ocupan un lugar central para la sociedad. Ahora, ¿qué espacio le asigna la prensa a los ciudadanos en la elaboración de una grilla de noticias? La pregunta plantea una problemática no sólo para los periodistas que a diario deben cumplir con la responsabilidad de informar, sino también para las organizaciones ciudadanas. ¿Cómo se define la agenda informativa de los medios? ¿Qué posibilidades tiene la sociedad civil de participar en esa definición?
Estos interrogantes guiaron la investigación que durante 2004 realizó un equipo de docentes y alumnos de la Escuela de Ciencias de la Información (ECI) de la UNC. Tras entrevistar a los responsables de producción informativa de 26 medios locales –gráficos, televisivos, radiales y digitales– encontraron que existe un conocimiento impreciso de todo el espectro de organizaciones ciudadanas que operan en la sociedad. Además, hallaron que si bien los periodistas indican que el interés del público define fuertemente qué noticias serán publicadas, en la mayoría de los casos, y salvo excepciones, los medios cordobeses no cuentan con mecanismos desarrollados para consultar la demanda de información de los ciudadanos.
A esto se suman los resultados de un estudio realizado en 2003 por el mismo grupo de trabajo, donde se indaga el problema desde la perspectiva de las organizaciones, entre las que se consideraron comedores comunitarios, organismos de derechos humanos, minorías de género, gremios y asambleas barriales. “En este caso, observamos que los diferentes grupos de ciudadanos organizados valoran a los medios como el espacio más importante para difundir sus objetivos y actividades, pero encuentran dificultades para acceder a ellos con una palabra propia”, explica Liliana Córdoba, coordinadora de las investigaciones junto a Liliana Nicolino, secretaria de Extensión de la ECI, y Soledad Segura, docente de esa escuela.
¿Lo que demanda la gente?
Cuando realizaron las entrevistas a los responsables de la producción informativa de cada medio, el equipo consultó sobre la definición de la grilla de noticias socio-políticas, de actualidad y de interés general. A partir de ese recorte, se indagó cómo se determinan los temas que luego serán publicados, qué fuentes se consultan y qué factores influyen en ese proceso. Las docentes universitarias encontraron que, a la hora de armar la agenda informativa, todos los entrevistados coinciden en que se construye a partir del interés del público. “Públicos que son diferentes según cada medio pero que básicamente actúan como marcadores de qué es noticia”, indica Nicolino. Sin embargo, advierte que esa demanda “se define desde la propia práctica mediática –es decir, el oficio, la intuición y experiencia del periodista– ya que son muy pocos los medios que consultan o tienen un fuerte contacto con su audiencia”. Al respecto, precisa que, en algunos casos, la escasez de recursos impide que se desarrollen mecanismos concretos para conocer las necesidades informativas de los ciudadanos. En tanto, aquellos que tienen resueltas las cuestiones económicas instrumentan acciones para conocer las demandas del público. “Es el caso de La Voz de Interior, con sistemas de consulta a partir de estudios específicos, como los paneles de lectores”, ejemplifica Segura.
Consultados por Hoy la Universidad, Gustavo Bastos, jefe de producción informativa de LV3 y Jorge “Petete” Martínez, responsable de la producción del noticiero de Canal 10, aseguran que la gran cantidad de llamadas telefónicas y mensajes por correo electrónico que llegan, especialmente a los programas de radio, genera un “ida y vuelta” con la sociedad que permite responder y comunicar sus necesidades. “Nosotros tenemos un feedback ciudadano inmediato y dinámico, y nuestro contacto con los oyentes es directo. Es más, diría que ellos son nuestras mejores fuentes de información”, subraya Bastos. Por su parte, Martínez, quien también produce y conduce el programa 550 de Radio Universidad, sostiene que si bien en Canal 10 no cuentan con infraestructura y recursos para desarrollar mecanismos concretos de consulta, para la agenda de los tres informativos se nutren del contacto con la gente que surge por la mañana en la radio.
No obstante, las investigadoras de la UNC insisten en que ese feedback no es suficiente “ya que se trata de iniciativas propias de la audiencia y no del medio o de los periodistas”.
El lugar de las organizaciones ciudadanas
Según las docentes universitarias, otra característica que incide en la construcción de la agenda informativa es la fuerte presencia de lo que aparece en otros medios. “Un modo de definir lo que es noticia está vinculado a lo que van estableciendo los medios líderes, que indudablemente son Cadena 3 y La Voz del Interior. Esto es reconocido por ellos mismos y por los demás”, advierte Nicolino, a lo que Córdoba agrega: “Existe una fuerte circularidad y autorreferencialidad por parte de los medios a la hora de informar”.
Este panorama condujo a las investigadoras a preguntarse sobre las posibilidades reales de aparición de la voz de la sociedad civil en la producción periodística local.
Para ello, indagaron qué papel juegan los grupos de ciudadanos organizados por diferentes causas en la construcción de la agenda noticiosa. “Encontramos un conocimiento bastante impreciso, que se reflejaba en la vaguedad de las respuestas de los jefes de producción informativa cuando trataban de clasificar o encontrar alguna tipología de las organizaciones sociales”, apunta Segura al tiempo que admite que hubo excepciones de algunos periodistas que demostraron saber qué tipo de organizaciones consultar como fuentes de información para cubrir determinados temas de su interés.
El estudio también evidenció que el vínculo con estos espacios de participación ciudadana se genera cuando los periodistas consultan a sus dirigentes en calidad de expertos o especialistas en problemáticas puntuales (La Luciérnaga, sobre niñez y pobreza, Funam, sobre ecología, Conciencia, sobre control político, entre otras), o bien cuando las organizaciones realizan denuncias de “alto impacto” o “aportan buenas ideas y primicias”. Las docentes sostienen que estos casos pueden funcionar como “grietas o posibilidades de incidencia” de las organizaciones en la construcción de la agenda, y así “abrir el juego para que la producción de noticias no quede encerrada entre los propios medios”. Sin embargo, Córdoba advierte que sólo cuando una organización se constituye como fuente “logra aparecer en la prensa con una palabra propia”, y no a partir de las otras opciones como la denuncia y el aporte de temas”.
Acortar distancias
Los 26 periodistas consultados expresaron que consideran importante incluir en sus agendas de noticias a las organizaciones sociales. Sin embargo, para las investigadoras muchas veces esto no se concreta, no sólo porque la dinámica de producción de los medios no lo permite sino porque “desde las organizaciones existen diferentes niveles de conocimiento” respecto de cómo acceder a los medios. “No todas cuentan con estrategias de comunicación desarrolladas y sus miembros reconocen esas falencias”, precisa Córdoba.
Por su parte, Adrián Bassola, jefe de redacción del matutino Día a Día, señala: “Tenemos la necesidad de estar en contacto con las organizaciones intermedias que actúan en la sociedad, lo que no quiere decir que lo hagamos perfectamente en todos los casos”. El periodista gráfico sostiene que la cantidad de información que les llega es enorme si se compara con el espacio que ofrece un medio y, en ese sentido, “muchas veces se puede excluir o abreviar una noticia que quizás las organizaciones consideren valiosa”. Además, argumenta que desde su función en el diario percibe la demanda de estos espacios sociales, pero advierte que las responsabilidades son compartidas ya que para “hacer oír una voz en el mar de la comunicación de hoy hace falta mucho más que existir”.
Precisamente, el equipo de especialistas de la UNC se abocará, en una segunda etapa de trabajo, a realizar aportes que apunten a mejorar la capacidad de comunicación de las organizaciones. Además, prevé colaborar con los periodistas que tienen la inquietud de ampliar su agenda de temas y de fuentes de información.
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"Las organizaciónes no debemos demonizar a la prensa"
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Además de formar parte de la organización por los derechos humanos Hijos e hijas por la identidad y la justicia contra el olvido y el silencio (Hijos), Emiliano Fessia es egresado de la Escuela de Ciencias de la Información de la UNC. Hoy la Universidad dialogó con el joven sobre los desafíos que imponen los medios de comunicación a los ciudadanos organizados por una causa, en este caso, la búsqueda de justicia e identidad.
“Nuestra relación con la prensa es compleja. Esta afirmación –argumenta Fessia– es producto de los años de trabajo de Hijos donde aprendimos a salir de una lectura ‘blanco o negro’ sobre los medios y que cuando hablamos de medios no es todo lo mismo”. Para el comunicador social, esa diversidad plantea que su vínculo con los periodistas se vaya rehaciendo continuamente. “Tenemos momentos de acercamiento y de lejanía”, indica y destaca que algo positivo es haber aprendido a “no negarlos”.
“Desde nuestro comienzo –relata– tuvimos mucha visibilidad pública, por lo que implica nuestra temática para la historia del país. Salir en los medios nos introdujo en un proceso de mucho aprendizaje sobre qué se dice y cómo se dice, nos obligó a pensar en la manera de plantear una propuesta política en pocas frases”.
El integrante de Hijos sostiene que la prensa es importante para estar presente en la escena pública. Por eso, en la organización varios “compañeros” están dedicados especialmente a establecer vínculos con los medios. En tanto, advierte que realizan esta tarea atentos para no aparecer “desde la lógica de la primicia, que invisibiliza los verdaderos procesos que operan detrás de un acontecimiento”.
¿Cómo actuar en esos casos? Fessia apunta que en la organización hay un permanente debate sobre la comunicación que los condujo a aceitar los mecanismos para relacionarse con los medios. “Contamos con un listado de periodistas a quienes mandamos gacetillas con nuestra información”, indica al tiempo que aclara que un desafío para Hijos es “cómo manifestar una disconformidad cuando las noticias se manejan de manera poco profesional, sin romper el vínculo”, ya que existe una necesidad mutua de estar en contacto.
“Creo que, en general, entre las organizaciones este debate está muy atrasado, hay buenas lecturas ideológicas pero un desconocimiento de cómo funcionan los diarios, la radio y la televisión”, opina y dispara: “No debemos demonizar a la prensa pero, al mismo tiempo, hay que estar atentos sobre el lugar de poder que ocupan en la sociedad.”
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Periodismo y sociedad civil
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Por Alicia Cytrynblum*
En la Argentina, más de dos millones de adultos trabajan tanto en forma rentada como voluntaria en más de 100 mil organizaciones sociales, además hay unas 18 mil cooperativas que emplean alrededor de 600 mil personas. Cabe preguntarse qué lugar ocupa en la prensa gráfica toda esta energía social que logró sostener al país en marcha durante la crisis y que hoy es un actor principal del escenario público. La respuesta es sorprendente: apenas el 1,5 por ciento, según una investigación que realizamos en cuatro diarios de circulación nacional en Periodismo Social.
Los medios de comunicación, desde siempre, han asumido el rol de reflejar la realidad, tienen un contrato no escrito con la sociedad por el que se comprometen a “contar lo que pasa”. Sin embargo, el periodismo se comportó hasta hoy como el cronista del poder, es decir que “aquello que pasa en los medios”, es apenas lo que sucede en los ámbitos de los actores de la política y la economía. A partir de 2001 quedó en evidencia que el mundo está en permanente cambio y que en los últimos años se sumaron nuevos protagonistas que aún no encontraron su espacio en la prensa pero que gozan de una gran confiabilidad en la población y tienen una fuerte influencia en los más diversos temas de la agenda pública. Como ejemplo basta recordar que una de las primeras medidas del actual Gobierno nacional fue la modificación de la forma de elección de los jueces de la Corte Suprema y esa medida se tomó sobre la base del trabajo de seis ONGs. Del mismo modo, el Plan Nacional de Alfabetización comenzó como una iniciativa de la organización piquetera Barrios de Pie.
La propuesta de Periodismo Social es colaborar con los medios y los periodistas en la articulación de estos nuevos actores en cada una de las noticias con el doble objetivo de fortalecer la democracia y que el periodismo logre evolucionar al mismo ritmo que lo hace la realidad.
* Presidenta de Periodismo Social, autora de “Periodismo Social, una nueva disciplina”. Periodista especializada en temas sociales, trabajó en La Nación y la revista Veintitrés.
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Un dato interesante
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Las conclusiones de las especialistas de la UNC cobran mayor relevancia si se tiene en cuenta un estudio publicado en mayo de 2004 sobre el índice de desarrollo de la sociedad civil en Argentina. El análisis revela que en el país existen 105 mil organizaciones ciudadanas. Para una población estimada de 36 millones de habitantes, estas cifras implican 2,9 grupos de ciudadanos cada mil habitantes.
De acuerdo con esta investigación, hay tres veces más organizaciones sociales que escuelas y siete veces más organizaciones que establecimientos de salud públicos y privados. Sin embargo, este universo que conforma la trama de la sociedad civil no parece ser reflejado en los medios de comunicación con todas sus potencialidades.
Los datos fueron obtenidos por el Grupo de Análisis y Desarrollo Institucional Social (Gadis) con el apoyo del Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
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