La apropiación en Argentina de Darwin como viajero científico ocurrió en un contexto que intentaba servir al fin de la creación de la nueva nación. Los primeros lectores de Darwin en Argentina fueron William Henry Hudson, Francisco Javier Muñiz y Domingo Faustino Sarmiento. Hudson y Muñiz tuvieron intercambios directos con Darwin. Las observaciones tanto de uno y otro sirvieron para el desarrollo de sus ideas. Ameghino reconoció: “Todos vosotros sabéis, sin duda, que Darwin puede considerarse como uno de nuestros sabios, pues el descubrimiento de su teoría está ligado a la historia de nuestro progreso científico, por ser aquí, entre nosotros, donde recogió los materiales de ella y tuvo su primera idea. Y es aquí, solo aquí en la Pampa, donde ella puede encontrar su evidente comprobación”. En 1882, Sarmiento expresó “…Y yo, señores, adhiero a la doctrina de la evolución así generalizada, como procedimiento del espíritu, porque necesito reposar sobre un principio armonioso y bello a la vez, a fin de acallar la duda que es el tormento del alma”. “Ameghino, que opina como Darwin sobre el mismo terreno que aquél recorrió, para no tener vergüenza de creer que hemos sido todos los presentes monos y monas…¡muy monas!”. | |  |